Un aula virtual para los cursos de periodismo de la UCR. Acá podremos aprender a ejercerlo, analizar casos y compartir experiencias.

13/5/08

Más de un siglo de vivencias

Longevo y enamorado hasta la muerte

Ciento dos años no llegan gratis y pocos logran alcanzar esta edad y tener mente para contarlo como chiquillo de quince. En un pequeño rincón de nuestro país vive don Fermín Mora, quien pronto celebrará su natalicio ante los ojos asombrados de quienes lo conocen y disfrutan de su compañía e historias llenas de riqueza.

Mariela Araya

Los días pasan y pasan y don Fermín Mora sabe lo que es cargar con los años en el hombro. Este agosto soplará más de cien velitas en su pastel de cumpleaños y tiene la mente tan lúcida que aún puede recordar su historia como si la hubiese vivido ayer.

Quienes lo conocen tienen una misma opinión: es un hombre lleno de riqueza personal, de esa que no le venden a uno en el mercado, sino de la que se adquiere con el paso por el mundo.

Vive en su finca ubicada en Santa Teresa de Sabalito con su esposa Mélida y su hijo Bolívar. Aunque camina con bordón y escucha poco, todavía es un hombre activo y no deja de trabajar.

Hombre de historia

En ciento dos años don Fermín tiene mucho que contar. Nació en el cantón de Alfaro Ruíz en Zarcero, un 11 de agosto de 1906, sin embargo, en su cédula aparece el 12.

Arribó a tierras cotobruseñas hace casi medio siglo, en febrero de 1960, y llegó para quedarse. Viajó desde la capital en un avión de Lacsa hasta Golfito junto a su esposa, 12 hijos y 10 gallinas. De ahí don Chico Gertozi los llevó hasta San Vito.

Los otros cuatro hijos nacieron cuando se establecieron en Sabalito.

Su amigo pezeteño Carlos Montes le contó que vendían una finca por Santa Teresa y al otro día cerró el trato. Compró una finca de 47 hectáreas en 60 mil colones, con una prima de 6 mil. "Tenía trapiche, tres manzanas de cañal, café y una casa".

Fue de los primeros en llegar a Sabalito de Coto Brus y dice que en ese momento no había casi gente, ni calles ni lugares donde comprar productos de necesidad básica o una clínica. Sabalito era un pueblo muy difícil para vivir, y el centro de abastecimiento más cercano era Ciudad Neilly, pero como todavía no había calles buenas ni transporte regular era muy largo y peligroso el viaje porque tenían que bajar la fila de cal a pie.

Sus viejos amigos de esa época ya murieron, como don Santiago Ramírez, Juan Rodríguez, quien pasaba por su finca para ir a trabajar a la propia y Manuel Herrera. Él es un sobreviviente de esta generación de fundadores.

Buenos hábitos, buena vida

Para vivir mucho tiempo hay que dormir suficiente y levantarse temprano, así que nunca trasnocharse es una ley para él. Se acuesta a las 6 de la tarde y se levanta a las 5:30 de la mañana, y aún con la edad que tiene "es un hombre cien por ciento activo. Trabajaba como cualquier persona normal hasta los 95 años, ahora anda haciendo cosillas: pica leña, cocina frijoles", comentó su hijo Bolívar.

"No fui un hombre peleador, del trabajo a la casa y de la casa al trabajo". En el pueblo lo conocen por ser un hombre muy casero, sumamente trabajador y honrado, que sacó adelante a sus 16 hijos con el sudor de su frente. En las palabras de don Fermín "con las fajinas de la tierra".

Toda su vida comió saludablemente, a pesar de la difícil situación económica.

La leche nunca faltó en su mesa. "Pobres toda la vida, las vacas no faltaron. Apenas se secaba la vendía y compraba otra que diera leche pa' los chiquillos"

Como buen tico y vecino de una zona netamente cafetalera, el café negro es de todos los días, puro y chorreado en bolsa en la madrugadita.

Toda la vida ha comido orgánico. Su padre sembraba hortalizas y como en ese tiempo la tierra era sana, no ocupaba fertilizantes.

"Y Dios guarde bañarse caluroso. Una vez me mojé después de una caminada, con la ropa encima mojada y la serenada me pegué un resfrío de un pulmón, un dolor de espalda y todo".

Sus hijos lo consideran un padre ejemplar, digno de admiración por su dedicación a la familia y a su esposa. Y las personas del pueblo han aprendido a quererlo. "Si usted quiere aprender de la vida y valores, pase una tarde de su tiempo con don Fermín" comentó con una sonrisa Ronald Araya, vecino de este personaje tan apreciado.

Amor del bueno

"El amor de la vida de papá es mamá" contó Bolívar. Y así lo afirman todos los que lo conocen y han escuchado a don Fermín expresarse de su esposa. Uno de los vecinos dijo: "si la palabra fidelidad existe véalo en ellos dos y si la palabra amor existe véala en don Fermín y doña Mélida".

Don Fermín dio el sí en el altar cinco meses antes de cumplir 24 años y desde ese momento ella fue y será la única mujer de su vida, su amor eterno. Han estado casados por 77 años recién cumplidos el 14 de marzo anterior, y todos saben que ese amor los unirá hasta el día que ya no respiren. "Yo soy fiel hasta la muerte, no debo ese pecado"

Ya no duermen en la misma cama debido a la salud de doña Mélida, pero don Fermín no la abandona. Cada noche coloca las camas a la par y así está cerca y la cuida en lo que puede.

Doña Mélida que tiene 97 años, sufre diabetes y hace un par de meses se quebró la cadera. En su recuperación de la caída, su espalda se llenó de llagas. En este momento está en el hospital y cada día don Fermín se acuesta tan temprano por la tristeza de estar sin ella en casa.

Cuando cuenta el problema físico de su esposa se le llenan de lágrimas los ojos. "¿Qué iba a imaginarme la situación que estamos ahora? Ver a esa mujer como está, ahí esperando lo que Dios quiera".

Su hijo Bolívar cree que si su madre muere, su papá no soportaría la tristeza y la seguiría al cielo rápidamente.

Leyenda viviente

Ver a don Fermín caminar apoyado en su bastón y llevar el hilo de una conversación, mirar su cabello blanco reflejo de su existencia y sus ojos vidriosos y opacados por los años, es sinónimo de que presenciamos una leyenda viva.

Cuando ya el mundo pierde la esperanza en el amor, ignora la importancia de la familia y consideran la fidelidad y el matrimonio duradero como una utopía, este hombre valiente de ojos claros demuestra que sí se puede vivir la el amor, ese verdadero y una vida en familia plenamente.

Tan amante de su esposa que no encuentra las palabras para explicar lo que siente cuando recuerda a su Mélida, la persona más fiel que he conocido, don Fermín, es un hombre centenario que ha sabido vivir bien los años que le ha regalado su creador, y no olvida que todo lo que tiene es porque Dios lo ha ayudado. "Qué montón de cosas he pasado yo, y estamos aquí porque Dios lo quiere así. Yo andaba con trapitos que apenas era que me cubrían. Una vez pasé con un pantalón todo el año. Me metía debajo de la cobija para que Mélida lo lavara, lo secaba y me lo ponía de nuevo"

Aún cuando tenía cien años iba a pie cada sábado al centro del pueblo, que queda como a 5 kilómetros de su casa, a comprar el diario y a recoger la pensión una vez al mes.

Homenajeado

La gente del pueblo quiere a don Fermín y le demuestran su aprecio mientras está vivo. Cuando cumplió cien años, su familia y algunos conocidos celebraron esa fecha tan notable. La fiesta fue sencilla pero alegre. Cantaron y don Fermín tocó la guitarra en armonía con sus hijos, con sus manos frágiles por los años. Comieron carne asada con yuca, fresco natural y se divirtieron de lo lindo, contaron los asistentes.

Además, en la escuela José Gonzalo Acuña en Sabalito, hicieron un homenaje en conmemoración del siglo de vida de don Fermín, como un ejemplo de vida y experiencia

También fue parte de los entrevistados para el libro "Memorias" donde el periodista Domingo Moreira recoge las historias de los fundadores de Sabalito.

Ejemplo de vida

Se dice que para aprender y conocer de la vida, es necesario conocer a quienes ya tienen años de andar por el mundo y en el caso de don Fermín es así. La riqueza de sus historias y conducta ejemplar le valen el título de "hombre con mucho que contar" y "señor con grandes valores morales". Los minutos a su lado son de aprendizaje total y un tiquete de ida al pasado para luego regresar al presente con un muy buen sabor de boca, y la ilusión de que la familia, el amor y los valores que los ticos decimos poseer no están completamente extintos.

Dicen por ahí que cien años no son nada, pero este hombre es el reflejo de que alguien se equivocó al aventurarse con tal afirmación, porque en su paso por la vida don Fermín Mora acumuló historias, anécdotas y sabiduría que transmite al que quiera escuchar la narración de un siglo de vivencias, ¡y muy a la tica!

Juan Madrigal, el cuentacuentos: “El que tiene la palabra tiene el poder”


El "había una vez" es el pan de casi todos sus días. De lenguaje popular y tono vivaz el actual Director Regional de Cultura de Alajuela cuenta como ha sido el desarrollo de los cuentacuentos en Costa Rica.

Andrea Chacón

Declarado a sí mismo y por el público como el principal propulsor de los cuentacuentos en Costa Rica, Juan Madrigal, más conocido como Juan Cuentacuentos, tiene 23 años de llevar creatividad y enseñanzas a personas de todas las edades y afirma que lo que más le gusta de contar cuentos es "tener la palabra, tener el poder y hacer cosas importantes y decir cosas que de repente le cambien la vida a las personas."

Con sonrisa casi permanente, manos inquietas al hablar, picardía incluida y una gran dosis de buen humor, este actor de profesión egresado de la Universidad Nacional y organizador de la primera Fiesta Internacional de Cuenteros en Costa Rica, confiesa que su público preferido son "los niños porque es más difícil, si a los niños no les gusta se levantan y se van, en cambio los adultos si pueden disimular".

Su pasión por la cuentería lo ha llevado a crear varios talleres formadores de cuentacuentos, ha representado al país en festivales en varios países de Latinoamérica y se ha preocupado por dar a conocer y dignificar la profesión del cuentero.

Y pese que el asumir este año la Dirección de Cultura en Alajuela le ha mermado el tiempo para desarrollar planes que impulsen la cuentería, Juan Madrigal no se desliga de este arte y una pequeña muestra es su oficina que encierra recuerdos de los tres años de la Fiesta Internacional de Cuenteros, caricaturas de cuenteros internacionales que han visitado el país y reconocimientos de participación en festivales.

¿Cuál fue el primer cuento que escuchó de niño?

—El primer cuento que escuché de niño tuvo que habérmelo contado mi mamá, cual no sé. Pero el primer cuento que conté si sé cual es, es el cuento de Los Músicos de Bremen, que siempre me gustó desde que era niño, no sé si me lo contó mi mamá, o la maestra, pero siempre ese cuento me hipnotizó.

¿En qué consiste el arte de contar cuentos?

—Es el arte de compartir, el contar historias es tan viejo como el hombre mismo (…) El contador de cuentos tiene que darse cuenta de que tiene el poder, porque el que tiene la palabra tiene el poder y que ese poder de la palabra que tenemos en ese momento, tenemos que usarlo para bien de la humanidad.

¿En Costa Rica cuándo se convierte el contar cuentos en un arte reconocido?

—Yo voy a decir una inmodestia, pero un muchacho en la Sabana (En la clausura del FIA), me dice: "¿vos sos Juan Cuentacuentos?, le digo sí, "¡vos sos el propulsor de los cuentos en el país! me dijo, por qué decís eso le dije, "porque la gente lo dice" y le digo yo, suena feo decirlo pero es cierto, la modestia hay que dejarla a un lado.

"Después de que yo empiezo con esto me doy cuenta de que existe todo un movimiento mundial de cuentacuentos. Yo me voy para Colombia a un festival donde fui elegido entre los diez mejores, a partir esas experiencias yo me doy a conocer como cuentacuentos en Costa Rica.

"Entonces empiezo a generar talleres para que el movimiento empiece a crecer, después nace la Fiesta Internacional de Cuenteros, entonces ya la gente cuando le hablan de cuentacuentos saben de que se trata."

¿Cuál es la importancia de contar cuentos para la sociedad costarricense?

—Varias cosas, primero mantener una tradición, provocar espacios de encuentro ciudadano, que los niños y los jóvenes tengan también una opción de vida además del fútbol. Es importante porque como decía, el que tiene la palabra tiene el poder y que el cuentacuentos diga cosas dentro de sus cuentos que gratifiquen es de alguna manera poner el grano de arena para que ésta humanidad cambie.

¿Qué se necesita para ser un cuentacuentos?

—Se necesita pasión, trabajo, perseverancia, se necesita talento y estudio

Usted es el organizador de la Primera Fiesta Internacional de Cuenteros ¿qué lo motivó a organizar un festival de este tipo en CR?

—La principal motivación que tuve para realizar este festival es que cuando yo estaba escuchando cuentos en Bucaramanga (…) y llegaba a escena un cuentero excelente, yo decía "Puta por qué mi gente no puede escuchar esto". Entonces yo dije: "Yo voy a celebrar un festival en Alajuela para llevar a estos cuenteros para que mi gente vea esto."

¿Qué tiene planeado hacer usted para seguir impulsando este arte?

—A mi me gustaría, que el FICU crezca económica y geográficamente. (…) Hacer un Festival Internacional de Cuentos pero para Costa Rica., entonces traer bastantes cuenteros internacionales y hacerlo en diferentes provincias.

¿Este arte está difundido por todo el país o se limita a las ciudades?

— Creo que el arte en general se concentra en San José porque los artistas y promotores de la actividad artística piensan que todo tiene que concentrarse ahí.

"Pero gracias a Dios hay gente que piensa en las zonas rurales. Yo creo que las comunidades tienen que organizarse, para construir espacios de encuentros ciudadanos en las artes."

¿Y usted como Director de Cultura está haciendo algo para apoyar proyectos en las comunidades?

—Yo como Director de Cultura lo que quiero hacer es tratar de que las comunidades generen espacios, que la comunidad vaya a los espectáculos y que pidan los espectáculos.

Los tacones bien puestos

-¿Sabías que tu abuelita ha luchado mucho por las mujeres?
-Sí.

A sus ocho años Jimena Chamorro sabe que su abuelita ha emprendido
luchas en favor de las mujeres. De baja estatura, coqueta y con una
gran bondad la abuelita luchadora que reconoce Jimena es una de las
brillantes mujeres que sabe llevar los tacones bien puestos.

Jacqueline Solano


Lucha a través de la palabra.

Yadira Calvo es una amante de la literatura y la escritura. En estos
canales esta profesora y filóloga articula una de sus pasiones: la
lucha por la equidad de género.


Con una madre sumisa que decidió callar la infelicidad que le generaba
el patriarcalismo, Calvo se inspira para rechazar esta imposición
social. La amargura de su madre, la llevó a estar segura que el rol
de inferioridad ante los hombres establecido como innato es
irrefutablemente injusto.

De signo capricorniano esta amante de la palabra se rebela ante la
construcción social que dibuja a la mitad de la población del mundo
como esclava de la otra mitad. Su carácter rebelde la llevó a guardar
receló con la imposición de reglas.

De joven le molestaba disposiciones como las horas de llegada y los estatutos que
se debían cumplir cuando se tenía un novio. Aunque nunca vivió
choques directos con su madre, fue con la principal persona que le
fue imposible congeniar la visión de mundo, de ahí que recuerde como
ejemplar la figura de su padre.

Yadira trazó la primera parte de su vida en un pueblo de Cartago
llamado Tucurrique, a sus nueve años su familia se trasladó a vivir a
San José. Cuenta que su padre, quien era el encargado de tomar las
decisiones en su casa, siempre se preocupó porque ella y sus siete
hermanos tuviesen acceso a la educación.

Desde su infancia reconoció la importancia de refutar y debatir.
Aprendió de las mesas de debate entre su padre y sus tíos lo
relevante de discutir las ideas. Aunque de niña nunca fue participe
directa de las diarias mesas de discusión que se vivían en su casa,
principalmente de temas políticos, si implantó ese perfil como propio
y fue lo que la llevó a amar uno de los géneros más debatientes: el
ensayo.

La ensayista costarricense es una mujer que se deja guiar por sus
ideas, las cuales asegura son la base de inspiración para la
elaboración de sus textos.

La bondad y la inteligencia llenan de color la vida de esta mujer y es
que como ella misma dice "La bondad prevalece a la inteligencia,
aunque yo valoro mucho la inteligencia"

La brillantez de esta catedrática deja huella desde temprana edad.
La habilidad la lleva a vivir diversas anécdotas que ahora recuerda
con orgullo, entre ellas cuando en primer grado de escuela su
profesor le pidió que estudiara un texto y al otro día la pequeña lo
leyó de corrido, su profesor no le creyó y le dijo que se lo había
aprendido de memoria.

La escritura también la incorporó rápido, como explica ella son dos
acciones muy consecuentes. En sus inicios, cuenta que al igual que le
pasa a muchos escritores mantenía guardadas sus obras. Fue hasta
después de los años setenta que decide empezar a publicarlas. Este
paso trascendental estuvo motivado por su pasión de denunciar la
desventaja de las mujeres, pues al observar una película que
ejemplificaba el patriarcalismo sintió tanta molestia que su esposo le
propone que exprese esa indignación por medio de un escrito. Yadira
acepta y es así como crea su primer libro "Mujer, víctima y
cómplice".


En una posición activista, decide luchar a través de las palabras por
la convicción que adquirió desde niña, sobre la importancia de la
igualdad de género y como dice ella de la igualdad en general.

La liberación del patriarcalismo es más complicada que renunciar a los
tacones, dice a carcajadas Yadira "yo no renuncie a los tacones porque
soy muy pequeña". La escritora se reconoce completamente con una
ideología feminista, a su vez se refiere a las tergiversaciones que
se hacen sobre esta posición, pero lo resume en que tan solo son
visiones estereotipadas y aunque existen feministas con posiciones
extremas, el feminismo es la concepción de que nadie es esclavo de
nadie.

Para Yadira el discurso de esclavitud de la mujer se transforma con
el paso del tiempo y en ocasiones es complicado encontrar el meollo
del asunto. Mientras una mujer se sienta valorada conforme la talla
de su brasier se seguirá reproduciendo la inferioridad de género.

Incorpora su discurso feminista a lo largo de su vida, aspecto que
llena de orgullo a su hijo mayor el diseñador gráfico Faustino
Chamorro, quien sabe que su madre es una mujer que ha sido consecuente
entre sus ideas y su accionar.

La posición feminista está lejos de generarle algún problema en las
relaciones sociales con los varones. Asegura que nunca ha enfrentado
mayor choque con los hombres. Por el contrario, siempre ha
establecido buenas relaciones y una de las más fructíferas es con su
esposo Faustino Chamorro, del cual aún se mantiene sumamente
enamorada.

"Literatura, mujer y sexismo", "Las líneas torcidas del derecho", "De
diosas a dragones" son parte de las ocho obras que ha escrito en
oposición al patriarcalismo.

Actualmente jubilada, esta fiel creyente del amor no cesa sus actividades. Su novena obra la trae entre manos, o más bien entre letras, Yadira está construyendo su futura obra. La fecha para terminarla la desconoce, le disgusta correr en la elaboración de sus textos, como explica su hija Coralia la ensayista es sumamente vanidosa y un ejemplo de ello es en sus obras.

El reconocimiento a la labor de Yadira se materializa en la obtención
de más de cuatro premios como el Premio Aquileo Echeverria en 1990,
el premio UNA por su ensayo titulado a "La mujer por palabra" y el
reconocimiento por parte del Presidente Calderón Guardia al entregarle
el premio a la superación.

La trayectoria de la mujer hecha palabra cuenta con numerables
colaboraciones en la elaboración de obras colectivas como "Las
claves de la cuestión", en ¿Hay feminismo en Costa Rica? de la
Editorial Mujeres.

La lucha abarca todavía más ámbitos que sus escritos. Esta entusiasta
en su momento fue de las mujeres que se encargaron de recolectar
firmas para la aprobación del Proyecto de La Ley de Igualdad Real de
la mujer, aspecto que recuerda con emoción cuando fuera de todas las
expectativas su madre le dió la firma.

Esta creyente de la fe, pero no de la religión asumió puestos de
relevancia como Coordinar el Foro de la Mujer de la Universidad de
Costa Rica, fue productora del programa Radiofónico Rompiendo el
Silencio y colaboró con el Servicio de noticias de la mujer.

Sus tres hijos saben el orgullo que implica la labor de su madre, al
mismo tiempo reconocen que eso les impone un reto, pues la gente
espera que sus propias trayectorias tengan algo similar, como dice su
hijo Faustino la gente espera que seamos una eminencia, a lo que
contesta Coralia bueno creo que tampoco es que los hemos defraudado.
Faustino, Coralia y Talía cuentan que lo más complicado de tener una
mamá feminista es que el discurso que asumen como normal desde niños
es totalmente anormal en la realidad, las disparidades de género aún
mantienen grandes abismos, según Faustino el mundo todavía no está
preparado para una aceptación del feminismo y eso genera frustración.

Coralia es una abogada y Talía una joyera ambas renunciaron a los
tacones y se conciben como feministas. Una más activista que la otra,
pero las dos consientes del valor que tiene esta visión de mundo.

Ellas explican que el punto no está en maquillarse o no o usar
tacones, las feministas no son las machorras, el punto es renunciar a
las cosas que hacen daño y hacer las que generan felicidad.

Sin tacones o con tacones lo importante es llevarlos bien puestos.
Amante de la jardinería, de la caminata, de la escritura y de la
literatura Yadira Calvo retrata el verdadero valor de ser mujer.

14 huevos de La Media Docena

"Quienes más se burlan de nosotros, somos nosotros mismos", Edgar Murillo.

Pilar Vásquez Cabrera

1 huevo por cada año. La Media Docena celebra sus 14 años con novedades en el grupo: se preparan para comenzar su cuarta temporada en televisión y una nueva etapa: traernos comediantes extranjeros.

Sus cuatro integrantes, Mario Chacón, Daniel Moreno, Edgar Murillo y Erik Hernández, recibieron la semana pasada la visita del comediante y productor mexicano Roberto Gómez Bolaños ("Chespirito") y de su esposa Florinda Meza García, quienes visitaron el país para ofrecer un espectáculo, producto de la invitación hecha por La Media Docena (LMD).

La siguiente entrevista se realizó de manera digital con el comediante Edgar Murillo, quien ofreció declaraciones, sobre la historia y los planes actuales de LMD.

Cuál ha sido la participación de LMD con el público internacional?

Hemos hecho solamente dos presentaciones en México, las cuales tuvieron una excelente respuesta del público.

Justamente ahora son quienes traen a Roberto Gómez Bolaños, a Florinda Meza y a otros actores al país, ¿es esto parte de sus proyecciones internacionales?

Es parte de una nueva área de trabajo del grupo. La idea es traer varios artistas de renombre en la industria de la comedia y, ¡tuvimos la enorme suerte y honor de comenzar con nada más y nada menos que Chespirito!

Ha sido ardua la labor como productores nacionales, tienen planes internacionales?

Hemos sido productores de todas nuestras temporadas de teatro. Ha sido una labor complicada, pero nos ha permitido aprender mucho y crecer como grupo. Internacionalmente este año empezamos con la producción de traer la obra "11 y 12" de Roberto Gómez Bolaños.

Qué significó para LMD la entrada al mundo de la televisión?

La masificación de nuestro humor.

Su tercera temporada lleva ya bastante tiempo, ¿nos va a sorprender LMD próximamente?

En este momento estamos escribiendo la cuarta temporada, por lo que no manejamos mucha información al respecto, todavía. ¡Pero esperemos que sí hayan sorpresas!

Les han censurado algún sketch?

El canal nos ha dado mucha libertad artística. De todas formas nuestra censura interna es bastante fuerte. Los guiones se escriben entre todos en cuotas iguales.

"Tal vez de las cosas más difíciles es ponerse de acuerdo en el día a día, ya que todas las decisiones se toman entre cuatro".

Tienen un perfil de público meta?

Ahora estamos posicionados como programa familiar y somos fuertes en niños, de ahí que nos autocensuremos.

Ahora, ustedes empezaron en fiestas, luego pasaron al teatro y actualmente están en TV. ¿Cómo fue ese cambio de escenarios para LMD?

El cambio más grande fue quizás en la forma de escribir (…) el material tenía que ser más limpio que lo que presentábamos, por lo que tratamos de bajar un poco los dobles sentidos. Para cuando entramos a TV ya escribíamos teniendo en mente humor limpio, pero si tuvimos que pasar a escribir casi 200 sketches por temporada.

En cuál escenario les es más fácil representar su show?

Los dos tienen lo suyo. La TV permite repetir por cualquier equivocación, el teatro no. Sin embargo, el teatro tiene esa magia de la respuesta inmediata del público (…). Creo que la mayoría preferimos el teatro a la hora de actuar, pero estamos bien claros en la importancia de la TV para nuestro trabajo.

Era para ustedes un buen negocio tener un grupo de comedia?

Cuando renunciamos de los trabajos, en el 2001, pasamos a ganar considerablemente menos con el grupo de comedia que lo que ganábamos en nuestras profesiones. ¡Sólo Erik pasó a ganar más porque era profesor de la UCR!

Pero, todos tienen un título universitario en distintas áreas, ¿el ser comediantes es para ustedes un trabajo, o un pasatiempo?

Empezó como "hobby", pero ahora es un trabajo que consume no sólo nuestro tiempo completo, sino que el de mucha gente que trabaja con nosotros. Podemos afirmar que la comedia es para nosotros, desde hace bastante tiempo una profesión y un trabajo.

De quién fue la idea de formar el grupo LMD?

En 1994, Mario me llamó a mí y a Daniel para hacer un espectáculo de comedia para un "Baby Shower" de su sobrino e hicimos un espectáculo que se siguió presentando en fiestas por años. Erik se incorporó hasta 1999. (Todos los integrantes de LMD fueron compañeros desde la escuela)

Estarían dispuestos a aceptar otro integrante en el grupo?

No descartamos la posibilidad, pero llevamos 14 años juntos y nos hemos acoplado muchísimo a esta forma de trabajar. Por el momento creo que estamos bien.

Dejarían de "hacer comedia" algún día?

Lo que hacemos nos gusta muchísimo. Tenemos la inmensa fortuna de trabajar haciendo reír a la gente. Mientras el público siga aceptando nuestra comedia, este será nuestro trabajo. Lo dejaríamos hacer solamente si el público nos lo pide.

La Media Docena, ¿Quiénes son?


Mario Chacón

Daniel Moreno

Erik Hernández

Edgar Murillo

Edad

32 años

33 años

31 años

32 años

Profesión

Publicista

Economista, Ing. Civil

Pianista, Ing. Químico

Administrador de negocios

Puesto en LMD

Actor, revisor de guiones

Actor, supervisa lo visual

Actor, supervisa audio

Actor, revisor de guiones