Quedé con más dudas que certezas una vez pasado el huracán de cifras que nos recetaron los dos economistas, un empresario convertido en ministro y un abogado que hablaron a favor y en contra del Cafta en el primer debate organizado por el TSE.
¿Ustedes lo vieron? ¿Les quedó algún dato que confirme sus posiciones ante el tratado o que los motive a reconsiderar su criterio antes del "domingo siete"?
El debate pintaba interesante, en especial por la advertencia de Carlos Sojo de cuidar el vocabulario, centrarse en el tema del empleo y ajustarse al tiempo. Por primera vez vería un debate sin ataques personales -pensé- y además al grano, a profundidad. Bien por el TSE y Flacso, me dije... La ilusión terminó pronto, primero porque no pueden faltar los chistes malos de un economista consultor, las frases prefabricadas oficialistas y una que otra amenaza sobre lo tan malo que es el Cafta y lo tan bueno que resultaría el acuerdo. Y segundo, porque parece imposible enfocar la discusión sobre el tema sin caer en quién hizo qué en el pasado, ya sea exministro de Planificación o empresario beneficiado por los CAT; exprofesor universitario o actual consultor de empresas transnacionales; abogado o asesor de sindicatos. Bueno, al menos no se dijeron insultos al estilo del diputado López, solo "achazos", como dicen en Desampa.
En cambio, las pistas para poder entender qué pasará con el modelo de desarrollo económico o el modelo de bienestar social del país a partir del Cafta fueron escasas. Fue un asunto de forma. Tanto los del No como los del Sí afirmaron, con vehemencia, tener las cifras oficiales, las más actualizadas, las más correctas, el resto eran puras mentiras. Entonces ahí fue donde comenzaron a caer goterones de porcentajes, de miles, de variaciones interanuales, tanto de empleos que se crearán a partir del Cafta, como los que se perderán si se ratifica... y entonces quedamos mareados.... ¿Quién entiende de estudios econométricos? ¿Quién retiene tantos ceros? ¿Cómo saber cuál de todos los estudios citados es el correcto? Que 400.000 nuevos, que no, que solo 20.000. Que dónde? Que solo en el sector exportador... y la gente que no está incluida en el sector ganador (léase el exportador?), para ellos habrá empleo también? Que solo en el informal... Que entonces la Caja dejará de percibir ingresos por cuotas (como si las pagaran los patronos!), que no, que los incrementará. Y la ICC, ¿se va o se queda? Y los lecheros, ¿están preocupados o están tranquilos ante la apertura negociada?
¿Olvidaron acaso que era un debate nacional donde tenían que explicarse de la manera más llana posible? Sus asesores se concentraron en recopilar la mayor cantidad de números como argumento principal para convencer y olvidaron que detrás de cada cifra hay gente, personas a quienes el tratado beneficiará o afectará, que no son solo josefinos o alajuelenses, que algunas no pertenecen al sector exportador.
Era la oportunidad de oro para llegar a los indecisos con mensajes más concretos y directos, pero me pregunto si las cifras y los argumentos dejaron algo nuevo en qué pensar. ¿Ustedes qué opinan?